Este es un capítulo muy importante, porque para mí es fundamental pasar una información que dará al lector una impronta mayor para conseguir resultados en macro fotografía.
El uso de un lente macro, sobre todo automático, normalmente no debería superar el valor de magnificación de 1:1. Esto significa que un objeto de 1 cm de largo ocupará 1 cm de largo en el fotograma 24×36 mm de su cámara full frame. Para relaciones más grandes estaremos limitados a otras soluciones y solamente trabajando en estudios.
Mi experiencia y las de fotógrafos profesionales enseña que es mejor bloquear el automático y trabajar en manual, ya que será prácticamente imposible mantener una posición firme (a manos libres) y el autofoco de la cámara continuaría intentando arreglar el problema de desenfoque y el disparo no se ejecutará.
Todo el mundo o casi trabaja en manual, moviéndose ligeramente adelante y atrás y disparando a ráfaga (burst mode). El uso de un trípode demora demasiado la puesta a punto y el sujeto se va antes de que podamos hacer algo. Si es algo vivo.
Por lo tanto la norma es: macro en vivo… solo en manual y con relación de magnificación menor de 1:1. Esta norma no aplica en estudios con trípode o rieles de enfoque, allí podemos usar lo que queramos y magnificaciones al límite, pero si hacemos stacking con uso de flash y riel de enfoque, el automático para mí está fuera de discusión. Siempre.
Lentes macro
Hay que estar muy atentos a esta definición, especialmente comprando en Ebay o por correo en términos generales. Muchos lentes tienen la palabra “macro” en su descripción y de macro tienen muy poco o nada.
El verdadero lente macro puede tener solamente esta forma (ver foto) y en la parte frontal y extendida debería siempre poderse leer el valor de magnificación que llega a un máximo de 1:1 con el lente extendido al máximo.

Atención que hay lentes que llegan solo a la mitad y que necesitan un anillo adicional para cumplir con 1:1.
Así es un lente macro (en este caso uno de estos lentes totalmente manuales, de producción china actual, porque tiene el anillo de los diafragmas). Cambiando la magnificación, lo que se cambia también es la distancia de enfoque. Para un lente de 90 o 100 mm debería ser menos de medio metro, diría hasta 20 cm.
Yo usé inicialmente el Minolta 100 mm, ahora convertido a la línea Sony, pero el lente en sí no cambió nada porque los expertos dicen que fue el mejor lente macro construido.

Cuando Sony compró Minolta no cambió nada de este lente, solo el nombre.
Yo lo usé con mis cámaras Sony APS-C A65 y A68 que terminé regalando a mis hijas con lentes y todo. Esto convierte el 100 mm en 150 efectivo porque las cámaras son de formato APS-C. Esto de alguna forma aumenta la magnificación porque el lente cubre un formato 24×36 pero el sensor cubre solo 18×24 mm. Esto “agranda” porque tomamos solo una parte de la imagen.
Por lo tanto, cuando volví a la fotografía compré un Vivitar 90 mm F2.8 usado y totalmente manual con montura Minolta MD en óptimas condiciones, que se defiende muy pero muy bien, y gasté solo 60$ más transporte. Este lente tiene el anillo de los diafragmas y está hecho para el uso manual o semiautomático.
Es un lente muy bonito y óptimo que se extiende mucho para llegar a magnificación 1:1. Usado con 6.5 cm de tubos de extensión llega a 1.5 de magnificación.

Anexo unas fotos tomadas con suerte porque había dos mariposas muy cooperativas que me esperaron en el jardín de la casa.



Tomé las fotos con el macro 90 mm Vivitar totalmente manual, cámara en A, sin anillos de extensión, sin flash y disparando a ráfaga. Tomé más de 50 fotos (para tener 5 decentes) pero aquí van los resultados que ustedes pueden evaluar. Hubo un poco de cropping en el postprocesado y un poco de make-up con Lightroom.
Anexo también unas fotos hechas bloqueando en manual con el Minolta 100 mm automático y la cámara Sony A68, y de mucha suerte porque este insecto no es nada común y se dejó fotografiar bastante.



Este es el mismo insecto en otra toma, que publico porque me gustan los colores, pero que está desenfocada porque el enfoque automático no logró hacer su trabajo y es imposible disparar a ráfaga.
Otras fotos con suerte y muchos intentos. Aparentemente la patilla gustaba mucho.




Esta última foto fue tomada con el Vivitar de 90 mm y la nueva cámara Sony A7 III. La foto en sí no es super especial y la tomé solo porque esta mosca esperó que buscara la cámara para tomarle la foto y estaba montada en el tendedero del patio de la casa. Por alguna razón estaba muy inmóvil y pude tomar varias ráfagas en manual con flash, y los resultados no están mal porque se pueden contar los pelos.
Los colores con la vista humana eran muy aburridos, pero con la ayuda de Lightroom pude sacar unos colores bonitos que no se veían. Hago notar que el cable del tendedero tiene un diámetro de exactamente 1.7 mm. Ustedes pueden hacer sus cálculos: yo lo medí en la pantalla de la computadora donde estoy escribiendo el artículo y el cable mide 25 mm; dividido 1.7 mm de la realidad me da exactamente 14.7 como relación de magnificación (de esta imagen, no del lente). Suponiendo que el ancho del fotograma sea de 36 mm, tenemos en la pantalla un ancho de 18 cm = 180 mm, y dividido entre 36 mm del fotograma tendremos una relación de 5. Nuestra relación de 14.7 hay que dividirla por 5 y tendremos la magnificación “real” de 2.94, es decir 3 redondeados. Pero esto es porque también hice algo de cropping al elaborar la foto, que nos “agrandó” la imagen.
Las últimas dos siempre con el Vivitar y la última con algo de cropping.


En el próximo capítulo veremos cómo sobrepasar este orden de magnitud con relaciones muy superiores y siempre sin gastar mucho, de forma simple y usando lentes normales.